domingo, 22 de mayo de 2016

LIMITACIONES METODOLÓGICAS DE LA EPIDEMIOLOGÍA MODERNA Y UNA ALTERNATIVA PARA SUPERARLAS: LA EPIDEMIOLOGÍA SOCIOCULTURAL

LIMITACIONES METODOLÓGICAS DE LA EPIDEMIOLOGÍA MODERNA Y UNA ALTERNATIVA PARA SUPERARLAS: LA EPIDEMIOLOGÍA SOCIOCULTURAL

GERARDO ÁLVAREZ HERNÁNDEZ


La discusión de algunas de las limitaciones metodológicas que están presentes en la epidemiología moderna en lo que se refiere a estudios epidemiológicos observacionales. comprender la interacción entre lo biológico y lo social y su efecto sobre el estatus de salud de las personas y las colectividades.
Las herramientas metodológicas que usa la epidemiología constituyen una barrera que probablemente no podrá superarse y que los errores resultantes de ello continuarán de manera indefinida.

La epidemiología, como disciplina científica que pretende ser, al reconocer y confrontar sus límites da paso a la posibilidad de avanzar y desarrollarse en aspectos de la salud y enfermedad que le son desconocidos o que no han sido pertinentemente estudiados.

Es una ciencia “maravillosamente ambiciosa que provee la base para entender y modificar los patrones sociales de la salud y la enfermedad”.

Tales supuestos son la base del trabajo epidemiológico para comprender la interacción entre lo biológico y lo social y su efecto sobre el estatus de salud de las personas y las colectividades. Implica no sólo una responsabilidad epistemológica respecto a nuestro modo de abordaje de la salud, sino también una necesidad empírica de ofrecer métodos que puedan atender las enfermedades que aquejan a las poblaciones humanas, sobre todo desde el campo de la prevención, pero también en la evaluación de la eficacia de ciertas medidas terapéuticas, intervenciones colectivas y políticas de salud.

El desarrollo de la epidemiología como disciplina científica ha estado inmerso en intensos debates tanto epistemológicos como metodológicos. En ambos casos, el motivo principal ha sido la búsqueda de la causa o causas de los eventos de salud y enfermedad.

La epidemiología como ciencia, ha efectuado sus tareas en un escenario de predominio biomédico en el que se han privilegiado las asociaciones etiológicas por encima de otro tipo de explicaciones.

A pesar de que sistemas lógicos de pensamiento causal como los de J. Stuart Mill, criterios empíricos como los de Bradford Hill o postulados como los de Evans han propuesto diversas opciones teóricas para responder a las interrogantes planteadas por la acción de múltiples causas en el origen tanto de padecimientos infecciosos como no infecciosos, un hecho ya reconocido cabalmente en la ciencia.

La búsqueda de las causas se ha transformado en la búsqueda de explicaciones relacionales entre factores de riesgo y eventos adversos a la salud, la mayoría de ellos expresados como enfermedades.
Gran parte de la investigación epidemiológica se basa en estudios observacionales. Los estudios observacionales, son el grueso de la investigación epidemiológica, con frecuencia constituyen el sustento técnico de numerosas decisiones que se toman cotidianamente en materia de política sanitaria.

Durante la década de los noventa, algunos prestigiados epidemiólogos (Pearce 1996,678; Susser y Susser 1996a,668;Shy 1997,479;Rothman,Adami y Trichopoulos 1998, 810; McMichael 1999, 887)  debatieron con intensidad acerca del papel que debía desempeñar la disciplina ,pues la epidemiología, como ciencia fáctica que es, no debe únicamente poseer coherencia entre los hechos que describe y la representación mental que de ellos se tiene, sino que además ha de encontrar en su método de contrastación empírica la capacidad suficiente para explicar la verdadera causa o causas del evento estudiado, y que estas explicaciones sirvan para que las consecuentes intervenciones diseñadas sean las más eficaces y eficientes.

La epidemiología ha elaborado diversos modelos acerca de las relaciones entre causa y efecto.
Dos cuestionamientos medulares se han hecho a los modelos conceptuales: su proclividad al exclusivo uso de la estadística como método de validación y la debilidad de los constructos teóricos que emplea para sustentar su método de estudio.

Ambas características pueden explicarse por el enfoque biologicista e individualista que utiliza la epidemiología moderna para abordar los problemas de salud, que tiene profunda raíz en el paradigma positivista, el cual profesa una visión mecanicista y reduccionista de los fenómenos observados, bajo la égida epistemológica de la fragmentación entre observador y observado, un monismo metodológico de base empírica y naturalista que supone que la realidad es directamente observable, por lo que la epidemiología busca sólo leyes generales y universales, sin interesarse por el contexto sociocultural donde ocurren los hechos epidemiológicos.

Las limitaciones más significativas de la epidemiología moderna:

1.       El uso excesivo de la estadística para explicar relaciones de causalidad: las limitaciones más significativas de la epidemiología moderna. Para la epidemiología observacional es natural abordar un problema de salud mediante el estudio de las variables que se asume tienen un rol causal, y someterlas a una manipulación lógica que permita su cuantificación a través de diversas estrategias estadísticas, que se emplean para lidiar con los errores sistemáticos. La epidemiología ya no se ha empeñado en la demostración de causas de enfermedad, sino en la interpretación de asociaciones estadísticas, que pueden ser o no la expresión de relaciones verdaderas entre exposiciones y resultados. En descargo de esta falla, se ha argumentado que la identificación de factores de riesgo, como los estilos de vida o agentes ambientales ,es un legado metodológico de la epidemiología moderna y que sirve como recordatorio de que nacemos en un mundo lleno de peligros en el que ninguna acción está exenta de riesgos

La epidemiología moderna reduce sus alcances como ciencia poblacional y los pone a la par de aquellos que son propios de la perspectiva biomédica, cometiendo con ello la llamada “falacia biomédica”, que consiste en inferir que las enfermedades en poblaciones pueden entenderse mediante el estudio de factores de riesgo a nivel de los individuos

Este enfoque reduccionista e individual de la epidemiología moderna es favorecido por la búsqueda sistemática del indicador estadístico que cuantifique una relación causal entre exposición y enfermedad.

La demostración de asociaciones estadísticas entre factores de riesgo y enfermedades, más que el entendimiento de las causas, ha sido impulsada por el dominio de una epidemiología corporativa que favorece a los intereses financieros y políticos de la industria biomédica e incluso de los gobiernos, acusa Pearce (2007, 713). Quizá éste es uno de los motivos más poderosos por los que la epidemiología se considera, dentro y fuera de la disciplina, como una forma de retórica en la que se emplean grandes bases de datos y se realizan sofisticados análisis estadísticos para producir argumentos engañosos que justifican su valor como ciencia.

La epidemiología que se fundamenta en el estudio exclusivo de los factores de riesgo sólo cobra real sentido en un contexto reduccionista, positivista y biologicista dirigido al plano individual, alejándose definitivamente de su pretendido estudio de la salud y enfermedad de las poblaciones humana endeble sustento teórico para entender las relaciones causales: la epidemiología no ha conseguido definir con precisión el significado de causación y, por ende, el método que aplica para estudiar las relaciones causales no termina por esclarecerlas o lo hace con fragilidad; permite apenas interpretaciones poco precisas. la causa se convierte en una condición necesaria sin la cual no ocurriría el resultado. 

De esto se deriva que el resultado no puede observarse al menos en uno de los niveles de exposición (X0 o X1), y tiene que estimarse bajo la condición no observada, conocida como contrafáctica o de resultado potencial. Actualmente se ha argumentado que este modelo de causalidad captura la mayoría de aspectos de las relaciones causales estudiadas en epidemiología. los fenómenos de salud, complejos como son, incluyen demasiados hechos contrafácticos en un sistema causal más amplio, lo que sin duda provoca que el modelo como tal posea poca capacidad para ofrecer respuestas innovadoras que expliquen la causalidad que pretende mostrar.

Ahora bien, ante tal necesidad epistemológica han surgido diversas pro- puestas que destacan la importancia del contexto social. Esto ha ocasionado una revaloración de los estudios ecológicos, que utilizan como unidad de análisis a los grupos poblacionales en lugar de los individuos, Este enfoque ha sido etiquetado como “socioecológico” y es la herramienta fundamental de la epidemiología social contemporánea.

Este enfoque de la epidemiología social ha sido cuestionado incluso por algunos de sus representantes más prestigiados (Kaplan 2004, 124) y otros investigadores (Zielhuis y Kiemeney 2001, 43). Las fallas de su método, motivo de discusión científica, son en gran parte provocadas, igual que en el caso de la epidemiología moderna, por su dependencia de fuentes secun- darias de datos, lo que puede potencialmente ocasionar sesgos en la medi- ción de los indicadores y que además impide capturar numerosas variables contextuales que hipotéticamente mantienen un efecto en el desarrollo del evento

De modo involuntario la epidemiología social se acerca epistemológica y metodológicamente a aquello que cuestiona de la epidemiología observacional: a una visión positivista que se sustenta en la demostración de asociaciones estadísticamente significativas

La epidemiología social y su enfoque socioecológico aún no han sido capaces de responder a innumerables interrogantes que son cruciales en el campo de la salud poblacional:
 ¿Cómo pueden medirse los cambios que la sociedad provoca en la vida de los individuos?
¿Cómo evaluar las transformaciones en la sociedad que han sido generadas por cambios en los individuos?
 ¿Tiene sentido práctico, y no sólo académico, medir el efecto contextual de indicadores construidos con “lo mejor de la información disponible”, sin considerar los patrones culturales de individuos y colectividades?

Es probable que la evolución teórica y metodológica de la epidemiología social contribuya positivamente al entendimiento de las complejas relaciones causales de los fenómenos de salud, pero parece poco probable que pueda incorporar un pensamiento complejo acerca de la esencialidad histórica, corporal, cognitiva y cultural de los seres humanos y cómo es que se relacionan con el lugar donde habitan, entendiendo este espacio no como una escenografía teatral, siempre pasiva, sino como el ámbito donde concurren activamente los determinantes de la salud, que protegen y agreden el equilibrio de las personas, familias y comunidades

Lo que la disciplina requiere es abandonar la posición objetivista y biologicista que caracteriza a la biomedicina, para acceder a un nuevo modelo conceptual sobre la salud y sus determinantes en sus dimensiones objetivas, subjetivas, intersubjetivas y también ecológicas.

Es necesario crear nuevas categorías teóricas que nos ayuden a entender la salud desde un marco colectivo, que la población no constituye simplemente un agregado de individuos, sino que es parte integrante y activa de una “totalidad organizada”, estratificada en distintos niveles de interacción, donde se focalizan determinantes y condicionantes de la salud de diverso cariz.

La epidemiología requiere deslindarse de una interlocución exclusiva o privilegiada con la biomedicina para abordar un diálogo interdisciplinario con el resto de las ciencias, y también con los actores involucrados, para estudiar integralmente el concurso de múltiples expresiones de la sociedad que se expresan en un nivel biológico, como la cultura, la moral, las relaciones políticas y económicas, entre otras, que, se sabe, tienen un impacto sobre la salud de las personas (Samaja 2003, 105).

Este objetivo solamente puede alcanzarse mediante alianzas interdisciplinarias, como lo plantea la epidemiología cultural, la cual surge del propósito y esfuerzos por crear alianzas conceptuales entre la epidemiología y la antropología, y parte del reconocimiento de que ambas disciplinas tienen el interés de estudiar las enfermedades en poblaciones humanas

Si la complementariedad interdisciplinaria parece ser la alternativa más apropiada para entender los fenómenos de salud y enfermedad de las poblaciones humanas, y las asociaciones entre la medicina, la epidemiología, la sociología, la antropología y muchas otras ciencias han sido ya exploradas y, en algunos casos, consolidadas, ¿por qué impulsar una epidemiología sociocultural?

Nos parece, por un lado, que no existe sólo una justificación teórica la necesidad de superar las limitaciones del modelo biomédico de la epidemiología, sino también práctica: fomentar la incorporación de perspectivas que nos permitan superar las actuales limitaciones paradigmáticas de la salud y la enfermedad; asimismo reorientar las directrices de políticas sanitarias que se han sustentado esencialmente en la cuantificación de los daños a la salud y en la identificación de riesgos.
Como bien apunta Norma González, no se trata simplemente de cambiar la representación estadística del fenómeno, sino de alcanzar un desarrollo conceptual que haga posible entender la base histórica y social de la desigual distribución de la salud en las poblaciones humanas (González González 2000, 207).

Resulta esencial que se promueva el debate e inter- cambio de ideas entre Latinoamérica y otros países del mundo, pero que además se impulse la integración sistemática de equipos multidisciplinarios no para estudiar los problemas —eso se ha atendido en espacios académicos, aunque no siempre en los servicios de salud—, sino para diseñar las intervenciones que mejor respondan a las problemáticas colectivas de salud.

APORTES DEL AUTOR: adopción de  una teoría que integre parámetros biológicos y sociales, y que sean entendidos como constructos interdependientes incrustados en un escenario de complejas interrelaciones y diferentes niveles de organización. De esta forma, se daría sentido al principio epidemiológico que pretende explicar la distribución de determinantes de enfermedad.

 El enfoque teórico dirigido a los determinantes, no a factores de riesgo, permite el estudio de las relaciones sociales y económicas que se fraguan en la estructura social y política de una sociedad. Este enfoque, sustentado en las teorías de producción social de la enfermedad, impulsaría cambios en la metodología epidemiológica, la única manera en que la epidemiología puede progresar es combinando el entendimiento detallado de las vías a través de las cuales la “constitución política, económica e histórica de lo que el mundo es” influye en la salud de las poblaciones.

El modelo epidemiológico moderno debe enriquecerse con la integración curricular de materias propias del enfoque sociocultural de la epidemiología.

MAPA CONCEPTUAL: La epidemiología, es una ciencia “maravillosamente ambiciosa que provee la base para entender y modificar los patrones sociales de la salud y la enfermedad”.

NOVEDAD CIENTIFICA: lo que la disciplina requiere es abandonar la posición objetivista y biologicista que caracteriza a la biomedicina, para acceder a un nuevo modelo conceptual sobre la salud y sus determinantes en sus dimensiones objetivas, subjetivas, intersubjetivas y también ecológicas.

Es necesario crear nuevas categorías teóricas que nos ayuden a entender la salud desde un marco colectivo, que la población no constituye simplemente un agregado de individuos, sino que es parte integrante y activa de una “totalidad organizada”, estratificada en distintos niveles de interacción, donde se focalizan determinantes y condicionantes de la salud de diverso cariz.

La epidemiología requiere deslindarse de una interlocución exclusiva o privilegiada con la biomedicina para abordar un diálogo interdisciplinario con el resto de las ciencias, y también con los actores involucrados, para estudiar integralmente el concurso de múltiples expresiones de la sociedad que se expresan en un nivel biológico, como la cultura, la moral, las relaciones políticas y económicas, entre otras, que, se sabe, tienen un impacto sobre la salud de las personas (Samaja 2003, 105).

Este objetivo solamente puede alcanzarse mediante alianzas interdisciplinarias, como lo plantea la epidemiología cultural, la cual surge del propósito y esfuerzos por crear alianzas conceptuales entre la epidemiología y la antropología, y parte del reconocimiento de que ambas disciplinas tienen el interés de estudiar las enfermedades en poblaciones humanas

CRITICA A LA LECTURA: aun ocurriendo cambios conceptuales profundos en el pensamiento epidemiológico contemporáneo dominante, o floreciendo las innovaciones del enfoque socioecológico, el vacío en el conocimiento de la salud y la enfermedad no podrá ser cabalmente superado si no se exploran, discuten y ponen en práctica nuevas propuestas de pensamiento que trasciendan el marco epistemológico positivista.

PROPUESTA DEL AUTOR: Implica no sólo una responsabilidad epistemológica respecto a nuestro modo de abordaje de la salud, sino también una necesidad empírica de ofrecer métodos que puedan atender las enfermedades que aquejan a las poblaciones humanas, sobre todo desde el campo de la prevención, pero también en la evaluación de la eficacia de ciertas medidas terapéuticas, intervenciones colectivas y políticas de salud.

El eje teórico de esta propuesta radica en “asumir que su objeto de estudio está constituido por un proceso dinámico que nunca se expresa en la forma de una “historia natural de la enfermedad”, dado que ésta es siempre social y, por lo tanto, cultural”

La epidemiología sociocultural puede ser una disciplina que lidere cambios que incidan en:
(a) el replanteamiento teórico y metodológico de cómo estudiar los fenómenos de salud y enfermedad;

(b) el enriquecimiento práctico de la respuesta sanitaria mediante el impulso de nuevos programas académicos que atenúen, y en el largo plazo borren, el paradigma biomédico dominante en la formación de estudiantes interesados en la salud; y

(c) la integración de las personas y comunidades no únicamente como sujetos de curiosidad científica, sino también como agentes activos capaces de involucrarse decididamente en la solución de los problemas de salud que les aquejan.

Resulta esencial que se promueva el debate e intercambio de ideas entre Latinoamérica y otros países del mundo, pero que además se impulse la integración sistemática de equipos multidisciplinarios no para estudiar los problemas eso se ha atendido en espacios académicos, aunque no siempre en los servicios de salud, sino para diseñar las intervenciones que mejor respondan a las problemáticas colectivas de salud.

APORTE PERSONAL: Es un artículo, donde comparto completamente y estoy en sintonía con la epidemiologia socio cultural: 

La epidemiologia socio cultural, acepta la interdisciplinariedad, donde se estudia al individuo desde el contexto socio cultural, donde no solo se debe atender la enfermedad sino la salud integral del individuo desde todos sus ámbitos: físicos, biológicos, mental, desde su entorno. Para ello considero de gran importancia la inclusión de un equipo multidisciplinario que brinde soluciones a la población.

Es un cuestionamiento a la epidemiología moderna

Es conveniente que una perspectiva epidemiológica distinta a la dominante garantice que la integridad del trabajo científico esté libre de las presiones burocráticas de los gobiernos y de la industria corporativa de la salud.

Una perspectiva sociocultural de la epidemiología puede favorecer la respuesta a una necesidad pragmática que la epidemiología moderna no ha satisfecho cabalmente: la de concretar esfuerzos académicos y aplicativos, como también civiles de base comunitaria, instrumentándolos dentro de los procesos de socialización y educación que se requieren para diseñar intervenciones de salud.

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Resumèn: Doctorante: Mayra Lòpez

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