domingo, 22 de mayo de 2016

LA SOCIEDAD, EL DEBATE DE LA MODERNIDAD Y LA NUEVA EPIDEMIOLOGIA

LA SOCIEDAD, EL DEBATE DE LA MODERNIDAD Y LA NUEVA EPIDEMIOLOGIA

 Jaime Breilh


Es urgente construir un proyecto humano de sociedad, y el trabajo de muchas generaciones de epidemiólogos es una fuente acumulada de conocimientos y sabiduría por la vida. Trabajar por una tierra más humana, donde el bien común fructificara en la salud.

El movimiento de la salud colectiva es un eslabón importante de un proyecto de emancipación humana profunda, un movimiento de propuesta alternativa.

El desafío de una tarea participativa de nuestras organizaciones, y construir con autarquía nuestros propios sentidos e identidades.

Es verdad que nuestras mentes están abiertas a lo más progresista y útil que puedan ofrecernos otras culturas, pero no como hipoteca de lo propio, ni peor aún como forma de aceptar con docilidad el proyecto regresivo que los ideólogos del capitalismo tardío tienen previsto para la salud en América Latina.

Metas solidarias y de equidad para un nuevo sistema de salud, para sembrar antídotos contra el gran proyecto de los poderosos y visión diferente de la ciencia.

En una disciplina científica como la Epidemiología, las técnicas de apoyo que provienen de otras ciencias como las Matemáticas, la Biología Molecular y otras de menor visibilidad, no son las que modifican, per se , el paradigma contrahegemónico; lo que si puede ocurrir es que algunas de éstas, puedan ser utilizadas como señuelo de una estrategia para remozar la hegemonía del pensamiento dominante.

Desde la época de los aportes precursores de Thomás Kuhn o John Bernal y con más ra- zón en años más recientes, en ensayos como los de Bachelard, Foucault, Vieira Pin- to, Cohen, Kédrov-Spirkin, Rose, Moreno, Zavaleta, y otros- varias revelaciones que han marcado el análisis epistemológico

La Epidemiología adquirirá su mayoría de edad cuando sus avances teóricos e innovaciones tecnológicas sean parte sustantiva de la construcción de un mundo humano desarrollado, que es mucho más que la idea del mundo desarrollado que nos venden las estadísticas oficiales; es decir un mundo solidario donde el poder del conocimiento sea parte de un poder colectivo y democrático.

Lo otro, es decir una ciencia que se ubica al amparo del poder de las élites, al servicio de su misma lógica, aunque esté revestida de recursos y haya recibido la bendición oficial, aunque ornamente su discurso con palabras bonitas, como “equidad”, “ciudadanía” y “participación”, no seguirá siendo sino otro engranaje del mismo poder y un instrumento para el logro de gobernabilidad y relegitimación en época de desmantelamiento del “welfare state”.

Se trata por consiguiente de repensar a la Epidemiología desde la perspectiva de la ética de la responsabilidad humana

El antropólogo Gould desenmascaraba las falsas medidas psicométricas de la psicología hegemónica en horas de debate ideológico sobre la naturaleza de esa disciplina, nos recordaba que “..los hechos no son fragmentos de información puros e impolutos; la cultura influye en lo que;

La entrada a la era global del capitalismo acarrea consecuencias definitivas para la vida en la Tierra.

Lo que pudo haber sido una globalización saludable que complementara la riqueza humana de un planeta diverso y permitiera mundializar nuevas bases tecnológicas para la consolidación solidaria de los pueblos del mundo, ha devenido, por obra y gracia del más profundo y estructural egoísmo, en una totalización del mercado como vehículo del dominio de grandes oligopolios.

Es una gran operación de control del poder por la concentración privada de los productos del trabajo y del ingenio humano

El empobrecimiento masivo y ahonda- miento de la inequidad del capitalismo global no se han hecho esperar también en los países ex-socialistas del Europa del Este que conforman lo que dio en llamarse el segundo mundo.

La Epidemiología descubre un verdadero sistema de inequidad y desventajas de la salud. Y es que el mejor legado del capitalismo tardío para la población latinoamericana ha sido el desplome masivo de la calidad de vida.

La historia de la salud humana ha sido profundamente influida por los procesos de apropiación de riquezas y concentración de poder porque éstos han determinado las formas de vida y el acceso diferente de los grupos a los bienes, saberes, acciones y servicios de los que depende la vida.

Cuando la historia humana abandonó la etapa colectivista en la que se producía y distribuía según la necesidad, para entrar de lleno en los diferentes períodos del productivismo y apropiación privada, en los que la necesidad fue desplazada a un segundo plano, y se inició un largo camino de lucha por el control privado de la producción, es que fue derrotada la posibilidad de una plena salud colectiva.

La potencialidad del pensamiento moderno que sustentó el crecimiento de la burguesía, pero a la vez sus errores que, como el eurocentrismo y el reduccionismo de la ciencia y la razón, fueron criticados, por Rousseau, Marx, Nietzsche, Weber y la Escuela de Frankfurt, en distintas épocas y desde diferentes enfoques filosóficos.

La crítica a la modernidad no comienza con los pensadores post- modernos. Por el contrario, los cuestionamientos más agudos de la modernidad fueron previos a esta corriente neoconservadora.
Marx desnudó con su crítica demoledora a la modernidad burguesa, sus aspectos negativos, la explotación y alienación de los seres humanos, y fundamentó un proyecto distinto basado en la organización colectivista y solidaria, buscando empujar a fondo el proyecto moderno.

Nietzsche en su combate al racionalismo colocó el instinto y la intuición como fundamentos y sostuvo que el “insaciable afán de poder o el empleo del poder, la utilización del poder como instinto creador” era la fuerza motriz de la naturaleza y la sociedad

Sócrates, pasando por Descartes, Spinoza, los Ilustrados Franceses y Hegel, caen en sus afiladas críticas al racionalismo. Su radical cuestionamiento del sistema judeo-cristiano de valores y a las ideologías de masas, como moralidad de esclavos o de una chusma de débiles, y su ideal del sobrehumano o superhombre, como ser individual, seguro, dominante e independiente, fue su manera de entender la emancipación hacia la recreación de va- lores superiores por una “raza de señores” que se reactiva cíclicamente en un proceso de eterno retorno; de esa manera rechazó la razón como fundamento, pero sin negar el proyecto ilustrado en forma absoluta sino que depositó su confianza en la creación de lo que definió como un “hombre nuevo”.

Weber centró su crítica en el poder moderno de la razón y en el hecho de que una racionalización progresiva conduce a un aprisionamiento en la “jaula de hierro” de una racionalidad administrativa inhumana y cosificada, una racionalidad formal enajenada conforme a fines; un orden que pue- de trascenderse según él hacía algo mejor, pero a condición de asumir un sentido transformador que tendría potencial emancipatorio, si se erradican algunas ilusiones: como la naturaleza buena del ser humano; la pureza de las vanguardias; el papel necesariamente transformador de las colectividades, el carácter necesariamente igualitario de las economías colectivistas

Horkheimer de la Escuela de Francfort, precisamente, cuestionaron la razón instrumental que impulsa una dominación tecnológica en las relaciones entre los hombres, y ofrecieron un proyecto alternativo de emancipación. En el caso de Adorno, su tesis de un antisistema filosófico al que denominó “dialéctica negativa” -en evidente paralelismo con la crítica que el arte, y la música particularmente, hacen a la teoría tradicional, que sólo enseña la construcción de frases pero no el proceso mismo de su desarrollo-, expone la necesidad de emanciparse de dominio de las categorías y conceptos, trabajar con la trama del pensamiento no con las tesis que lo pretenden reflejar, es la negatividad de la dialéctica que abre las posibilidades de un pensamiento abierto y emancipado de la omnipotencia de los conceptos40. Jürgen Habermas su discípulo, desde una perspectiva diferente, desarrolló su teoría de la razón, centrada en la crítica a esa racionalidad de la eficiencia, de la dominación persistente y del cálculo estratégico, que prima en las sociedades industriales de Occidente; y sostuvo como vía de emancipación la acción comunicativa, el lenguaje orientado al entendimiento y el consenso democrático que se sostienen en un “mundo de la vida”.

Para la ideología postmoderna no se trata de trascender los proyectos de la modernidad, superando sus limitaciones o cambiando su fundamentación, sino que se trata de plantear la carencia de todo fundamento y la renuncia a cualquier proyecto total de transformación de la realidad.
Es indispensable emprender el desarrollo de una Epidemiología Crítica, que genere formas alternativas de investigación y monitoreo de la salud, que elabore una compresión diferente de la prevención, de sus escenarios y componentes, de tal manera que compitan con la sustancia elitista y la concentración del poder en el Estado y la sociedad.

Los avances de las ciencias administrativas aplicadas a la salud y las nuevas teorías sobre la gestión -y la gerencia como una de sus herramientas-, han determinado la creciente necesidad de discutir las articulaciones entre la Epidemiología y la Gerencia.

Con los elementos de la gerencia se está construyendo una contratendencia en las ciencias de la gestión. La gerencia de calidad total seduce en países como los nuestros, cuyos sistemas estatales han sido el sumum de la ineficacia y la corrupción.

El paradigma de una gerencia neoconservadora influye también la gestión epidemiológica de otra manera.

La Epidemiología Crítica asume el principio de determinación y evita las distorsiones del indeterminismo y de determinismo. El indeterminismo sostiene que en los eventos humanos, los precedentes no determinan los subsecuentes. El determinismo supone que cualquier tipo de evento proviene directamente de una causa y que, dada la causa aceptada el evento deriva invariablemente; niega por tanto los elementos de la probabilidad o contingencia (determinismo biológico, determinismo histórico - historicismo, determinismo económico - economicismo -, etc.).

La Epidemiología Crítica asume el principio de determinación como una herramienta poderosa para la comprensión de la génesis de los procesos, porque se refiere al modo de devenir o forma (acto o proceso) en que un objeto adquiere sus propiedades, incorporando el ingrediente esencial de productividad y conjuntando las características de contingencia y regularidad al mismo tiempo. La determinación no tiene por que verse limitada a realizarse tan sólo mediante variaciones cuantitativas (determinismo mecanicista); ni tiene por qué producirse tan sólo por compulsión externa (determinismo causal); ni tampoco tiene porqué ser unívoca o bien definida (determinismo causal y mecanicista).

Algunas reflexiones hacia una Epidemiología de la Esperanza; una Epidemiología de la Dignidad; una Epidemiología abierta y expresamente puesta al servicio solidario de las máximas aspiraciones de vida que sean factibles con la riqueza de nuestros pueblos; una Epidemiología en la que converjan los saberes, las resistencias, las luchas, las imaginaciones, los corazones, puestos a vibrar por un mundo humano, donde fructifiquen las diversidades y se des- aten los nudos de la triple inequidad que nos agobia: la social, la de género y la étnica.

Gramsci comprendió que la dominación no es fruto solamente de la fuerza material que posee una clase –y nosotros diríamos o un grupo de género, o étnico- sino de la capacidad que ésta tiene de captar intereses que van más allá de sus estrechos límites y de ese modo ejercer un liderazgo moral e intelectual, realizando compromisos con una variedad de aliados que se unen en un bloque.

Al respecto de este último pensamiento cabe aclarar que esos espacios democráticos donde se ejerza contrahegemonía y se proyecte la emancipación, no van a existir si trabajamos con los mismos conceptos epidemiológicos y de gestión que se reproducen en buena parte del “establishment” académico y en los núcleos técnicos funcionales. Tendrán que ser conquistados con mucho trabajo científico, con una considerable creatividad técnica y con lazos estrechos con las instancias democráticas del Estado y la “sociedad civil de los pobres” como la llama el sociólogo ecuatoriano Francisco Hidalgo.

No se puede confundir el objeto de estudio de la epidemiología que es siempre social, y que tiene, diferentes dimensiones de análisis, con una técnica de apoyo; No se trata de que los análisis moleculares y genéticos inauguren una supuesta epidemiología molecular, se trata más bien de que la epidemiología crítica adquiere nuevos instrumentos para penetrar en la realidad, proyectar su cuestionamiento de los procesos productivos y respaldar tesis de reivindicación jurídica, por ejemplo, para la defensa de la vida. Con trazadores genéticos y todo, la lógica de la epidemiología crítica prevalece y su proyección colectiva no es sustituida por una visión factorialista ni biologicista.

Es bueno que el talento de muchos epidemiólogos latinoamericanos se proyecte hacia herramientas nuevas como la biología molecular, o la geometría fractal, o los sistemas de modelamiento matemático, pero no para sustituir, desintegrar o distraer a la Epidemiología de su esencia social ni de su proyección histórica colectiva, sino para fortalecer el acervo de sus técnicas de apoyo.

El criterio para reconocer una ciencia como dura (“hard science”) es, su eficacia (respuesta y penetración) para participar en la construcción de un mundo humano (equidad y bien común); para lograr avances teóricos en correspondencia con lo anterior; para aportar en la construcción de poder democrático en la gestión. Y eso claro está, implica capacitación de alto nivel e infraestructura, pero no se reduce a la consecusión de éstos recursos. Implica además un alto nivel de integración de saberes y, finalmente, implica una dosis de voluntad solidaria y esperanza.

La humanización de la vida, es el eje de una ciencia epidemiológica ligada a la contrahegemonía y conscientemente dirigida a las principales instancias de la reproducción social; es decir, la humanización del trabajo; la humanización del consumo y de la vida familiar –lo que Naomar Almeida denomina “epidemiología del modo de vida”-; creación de formas solidarias de organización y formas democráticas de poder; la creación de patrones culturales y de subjetividad emancipadoras; y la construcción de relaciones ecológicas saludables

Epidemiología debe acoplar sus conceptos, método, técnicas de apoyo, vínculos con otros saberes y articulaciones con un bloque estratégico, para cumplir cuatro pape- les fundamentales que son: el ser testigo acusador de los procesos destructivos para la vida que se dan en la sociedad; ser una herramienta de monitoreo crítico de la calidad de vida y la salud; ser un instrumento de empoderamiento (“empowerment”) de la población en su movimiento hacia la con- quista de equidad social, étnica y de género; ser un arma de planeación estratégica y participativa.

La unidad y diversidad del objeto epidemiológico puede comprenderse mejor con la categoría reproducción social, la cual puede ser enfocada como re- curso teórico para entender el proceso de determinación epidemiológica


IDEA PRINCIPAL: Es urgente construir un proyecto humano de sociedad, y el trabajo de muchas generaciones de epidemiólogos que es una fuente acumulada de conocimientos y sabiduría por la vida. Trabajar por una tierra más humana, donde el bien común fructificara en la salud.

APORTES DEL AUTOR: El desafío primordial de quienes trabajamos junto a nuestros pueblos por un mundo más humano y de equidad.
Los aportes epidemiológicos se ubican en una de las siguientes dimensiones: • análisis crítico epistemológico de categorías nodales como “causalidad”, “determinación”, “riesgo”, “exposición”; • discusión y aporte sobre metodología general; • análisis sobre las formas de práctica.

MAPA CONCEPTUAL: emancipación: la liberación respecto a toda forma de atadura, opresión o restricción
Reformismo es el cambio de formas del Estado
El indeterminismo sostiene que en los eventos humanos, los precedentes no determinan los subsecuentes.
La hegemonía es creada y se reproduce dentro de una red de instituciones, relaciones sociales e ideas
La contrahegemonía  se corresponde  a la estructuración de un bloque de clases y grupos sociales democrático, anti- monopólico y antineoliberal.

NOVEDAD CIENTIFICA: El movimiento de la salud colectiva es un eslabón importante de un proyecto de emancipación humana profunda, es un movimiento de propuesta alternativa
Epidemiología debe acoplar sus conceptos, método, técnicas de apoyo, vínculos con otros saberes y articulaciones con un bloque estratégico, para cumplir cuatro pape- les fundamentales que son: el ser testigo acusador de los procesos destructivos para la vida que se dan en la sociedad; ser una herramienta de monitoreo crítico de la calidad de vida y la salud; ser un instrumento de empoderamiento (“empowerment”) de la población en su movimiento hacia la con- quista de equidad social, étnica y de género; ser un arma de planeación estratégica y participativa.
Redoblar el primigenio propósito de forjar una Epidemiología Crítica, donde se unifiquen lo académico y lo popular en un solo movimiento, una epidemiología con la que se puedan identificar tanto los profesores progresistas como los compañeros sin tierra, como las colectividades urbanas, los opera- rios de la manufactura, las mujeres, los ne- gros e indios, los ecologistas y, en fin, todos los que trabajan por una sociedad donde adquiera primacía el bien común.


PROPUESTA DEL AUTOR: El desafío de una tarea participativa de nuestras organizaciones, y construir con autarquía nuestros propios sentidos e identidades

Emprender el desarrollo de una Epidemiología Crítica, que genere formas alternativas de investigación y monitoreo de la salud, que elabore una compresión diferente de la prevención, de sus escenarios y componentes, de tal manera que compitan con la sustancia elitista y la concentración del poder en el Estado y la sociedad.

Algunas reflexiones hacia una Epidemiología de la Esperanza; una Epidemiología de la Dignidad; una Epidemiología abierta y expresamente puesta al servicio solidario de las máximas aspiraciones de vida que sean factibles con la riqueza de nuestros pueblos; una Epidemiología en la que converjan los saberes, las resistencias, las luchas, las imaginaciones, los corazones, puestos a vibrar por un mundo humano, donde fructifiquen las diversidades y se des- aten los nudos de la triple inequidad que nos agobia: la social, la de género y la étnica.

La Epidemiología con su arsenal para la defensa y promoción de la vida puede integrarse a los sueños y realizaciones de la gen- te, traducirlos en su propio discurso y concretarlos en sus programas de acción.

El criterio para reconocer una ciencia como dura (“hard science”) es, su eficacia (respuesta y penetración) para participar en la construcción de un mundo humano (equidad y bien común); para lograr avances teóricos en correspondencia con lo anterior; para aportar en la construcción de poder democrático en la gestión. Y eso claro está, implica capacitación de alto nivel e infraestructura, pero no se reduce a la consecusión de éstos recursos. Implica además un alto nivel de integración de saberes y, finalmente, implica una dosis de voluntad solidaria y esperanza.


Resumèn: Doctorante: Mayra Lòpez





1 comentario:

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